A 32 años del atentado del 18 de julio de 1994, el Espacio de Arte AMIA presenta "Entre zurcir y suturar", una muestra fotográfica tan original como conmovedora, realizada por la artista Natalia Zaidman, quien a través de la técnica del bordado intervino 35 fotos de víctimas fatales de la masacre terrorista.
Con hilos de colores que recorren distintos sectores de cada imagen, las intervenciones resaltan instantes que sus protagonistas y sus familias buscaron preservar para siempre: escenas capturadas cuando la vida aún no había sido atravesada por la explosión del coche bomba frente a la sede de AMIA.
Vacaciones, casamientos, actos escolares, cumpleaños, salidas y bailes. Imágenes tras terminar un partido de fútbol, una travesía o transitando un embarazo muy deseado. Escenas que podrían formar parte de cualquier álbum familiar y que, a través de un bordado sutil y delicado, adquieren una nueva dimensión. Son la invitación a detenerse en cada historia y reflexionar sobre todo aquello que el atentado interrumpió para siempre.
Con idea y producción de AMIA, la muestra tomó como punto de partida el libro "Sus nombres y sus rostros", el álbum recordatorio que la institución publicó al cumplirse un año del ataque terrorista. La obra dedica una página a cada una de las 85 personas asesinadas, en la que se sintetizan sus historias de vida, la edad que tenían al momento del atentado, sus sueños y algunas de las frases que solían decir.
Esas historias, junto con las fotografías aportadas por sus familiares, inspiraron el trabajo de Natalia Zaidman, quien, a través de sus bordados precisos, sensibles y meticulosos, buscó rescatar y plasmar la identidad de cada una de las víctimas.
La muestra "Entre zurcir y suturar" cuenta con la curaduría de Elio Kapszuk, director de Arte y Producción de AMIA. En su opinión, el resultado del trabajo de Zaidman es tan profundo que desarticula cualquier intento de definir la obra únicamente a partir de la técnica: cada puntada realizada sobre las imágenes posee un simbolismo particular y una densa carga de sentido.
"El hilo no decora; el hilo destaca, resalta, evidencia y construye. Cada diseño se inspira en la historia de vida de esa persona, incorporándose a la imagen con una amorosidad que trasciende lo artesanal para transformarse en concepto", señaló Kapszuk. Y agregó: "Zaidman pone en diálogo la reproducción mecánica de la fotografía con el gesto manual y afectivo del bordado, confrontando el documento histórico con su propia intervención. No se trata de embellecer el retrato, sino de abrirle el alma a la imagen. No es un adorno: es una guía visual para sensibilizar la mirada", reflexionó.
El bordado de Zaidman opera –para Kapszuk– sobre un doble desafío: por un lado, intenta devolverle vitalidad a un recuerdo que el paso del tiempo amenaza con desgastar –si bien la aguja interviene sobre 35 biografías visuales, el gesto se expande simbólicamente para abrazar y homenajear a las 85 víctimas fatales del atentado–; por el otro, asume que el transcurso de los años, ante la ausencia de justicia, profundiza la herida social.
"A través del hilo y la aguja, estas intervenciones no pretenden ocultar la cicatriz del atentado, sino señalizarla. Cada retrato deviene un acto de memoria que transforma el dolor en refugio, y el olvido en una superficie texturada que nos obliga a volver a mirar", concluyó el director de Arte y Producción de AMIA.
Natalia Zaidman es fotógrafa, y tiene una vasta trayectoria profesional en agencias de publicidad. ActualmentNatalia Zaidman es fotógrafa, y tiene una vasta trayectoria profesional en agencias de publicidad. Actualme trabaja como directora creativa en la agencia “Liebre amotinada” En sus redes sociales, resume parte de su quehacer: "Hago y bordo fotos". La artista participó de muestras colectivas dedicadas al arte textil. "Entre zurcir y suturar" es su primera exposición individual.
En la inauguración de la muestra, realizada el viernes pasado en Pasteur 633, Zaidman agradeció especialmente la colaboración de las familias, y remarcó que realizar esta exhibición le significó, ante todo, una gran responsabilidad, cruzada por el amor y el compromiso.
”Desde que sucedió el atentado, la causa AMIA me atravesó. Siempre estuve presente en cada acto. Por mi identidad, porque fue un atentado contra toda la sociedad argentina, y porque siempre voy a levantar la bandera de los derechos humanos, para mí es enorme poder aportar al ejercicio de la memoria, que es fundamental, y al pedido de justicia, que es urgente", expresó.
"Entre zurcir y suturar" puede visitarse hasta el viernes 14 de agosto en el Espacio de Arte AMIA (Pasteur 633, entrepiso), de lunes a jueves de 10 a 19 horas y los viernes de 10 a 16 horas. La entrada es libre y gratuita; sólo se requiere presentar el DNI para ingresar al edificio.
A 32 años del atentado del 18 de julio de 1994, el Espacio de Arte AMIA presenta "Entre zurcir y suturar", una muestra fotográfica tan original como conmovedora, realizada por la artista Natalia Zaidman, quien a través de la técnica del bordado intervino 35 fotos de víctimas fatales de la masacre terrorista.
Con hilos de colores que recorren distintos sectores de cada imagen, las intervenciones resaltan instantes que sus protagonistas y sus familias buscaron preservar para siempre: escenas capturadas cuando la vida aún no había sido atravesada por la explosión del coche bomba frente a la sede de AMIA.
Vacaciones, casamientos, actos escolares, cumpleaños, salidas y bailes. Imágenes tras terminar un partido de fútbol, una travesía o transitando un embarazo muy deseado. Escenas que podrían formar parte de cualquier álbum familiar y que, a través de un bordado sutil y delicado, adquieren una nueva dimensión. Son la invitación a detenerse en cada historia y reflexionar sobre todo aquello que el atentado interrumpió para siempre.
Con idea y producción de AMIA, la muestra tomó como punto de partida el libro "Sus nombres y sus rostros", el álbum recordatorio que la institución publicó al cumplirse un año del ataque terrorista. La obra dedica una página a cada una de las 85 personas asesinadas, en la que se sintetizan sus historias de vida, la edad que tenían al momento del atentado, sus sueños y algunas de las frases que solían decir.
Esas historias, junto con las fotografías aportadas por sus familiares, inspiraron el trabajo de Natalia Zaidman, quien, a través de sus bordados precisos, sensibles y meticulosos, buscó rescatar y plasmar la identidad de cada una de las víctimas.
La muestra "Entre zurcir y suturar" cuenta con la curaduría de Elio Kapszuk, director de Arte y Producción de AMIA. En su opinión, el resultado del trabajo de Zaidman es tan profundo que desarticula cualquier intento de definir la obra únicamente a partir de la técnica: cada puntada realizada sobre las imágenes posee un simbolismo particular y una densa carga de sentido.
"El hilo no decora; el hilo destaca, resalta, evidencia y construye. Cada diseño se inspira en la historia de vida de esa persona, incorporándose a la imagen con una amorosidad que trasciende lo artesanal para transformarse en concepto", señaló Kapszuk. Y agregó: "Zaidman pone en diálogo la reproducción mecánica de la fotografía con el gesto manual y afectivo del bordado, confrontando el documento histórico con su propia intervención. No se trata de embellecer el retrato, sino de abrirle el alma a la imagen. No es un adorno: es una guía visual para sensibilizar la mirada", reflexionó.
El bordado de Zaidman opera –para Kapszuk– sobre un doble desafío: por un lado, intenta devolverle vitalidad a un recuerdo que el paso del tiempo amenaza con desgastar –si bien la aguja interviene sobre 35 biografías visuales, el gesto se expande simbólicamente para abrazar y homenajear a las 85 víctimas fatales del atentado–; por el otro, asume que el transcurso de los años, ante la ausencia de justicia, profundiza la herida social.
"A través del hilo y la aguja, estas intervenciones no pretenden ocultar la cicatriz del atentado, sino señalizarla. Cada retrato deviene un acto de memoria que transforma el dolor en refugio, y el olvido en una superficie texturada que nos obliga a volver a mirar", concluyó el director de Arte y Producción de AMIA.
Natalia Zaidman es fotógrafa, y tiene una vasta trayectoria profesional en agencias de publicidad. Actualmente trabaja como directora creativa en la agencia “Liebre amotinada” En sus redes sociales, resume parte de su quehacer: "Hago y bordo fotos". La artista participó de muestras colectivas dedicadas al arte textil. "Entre zurcir y suturar" es su primera exposición individual.
En la inauguración de la muestra, realizada el viernes pasado en Pasteur 633, Zaidman agradeció especialmente la colaboración de las familias, y remarcó que realizar esta exhibición le significó, ante todo, una gran responsabilidad, cruzada por el amor y el compromiso.
”Desde que sucedió el atentado, la causa AMIA me atravesó. Siempre estuve presente en cada acto. Por mi identidad, porque fue un atentado contra toda la sociedad argentina, y porque siempre voy a levantar la bandera de los derechos humanos, para mí es enorme poder aportar al ejercicio de la memoria, que es fundamental, y al pedido de justicia, que es urgente", expresó.
"Entre zurcir y suturar" puede visitarse hasta el viernes 14 de agosto en el Espacio de Arte AMIA (Pasteur 633, entrepiso), de lunes a jueves de 10 a 19 horas y los viernes de 10 a 16 horas. La entrada es libre y gratuita; sólo se requiere presentar el DNI para ingresar al edificio.