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Perashat Shemot

Dice el Pasuk “vaielej ish mi Bet Leví” – Amram, hombre de la tribu de Leví, padre de Moshe Rabenu,  había decretado que todos los hombres dejaran a sus esposas para no tener más hijos.
El  decreto de Parhó era ahogar a todo niño varón. Los brujos le habían dicho que nacería un varón que salvaría al Pueblo de Israel de su esclavitud.
Se acercó a Amram su hija Miriam de seis años y le dijo que lo que él había decretado era peor que lo que había hecho el Parho ya que al separarse los matrimonios tampoco nacerían hijas mujeres.
Amram, quien era un Gadol Hador, aceptó el consejo de Miriam. 
El Rab. Baruj Ezraji shelita nos explica que en ese momento Miriam le está descubriendo y profetizando la vida eterna del Pueblo de Israel que no tendría existencia sin la Torá, sin el cumplimiento de ella y a la vez no existiría la Torá sin el Pueblo de Israel, es decir, que si la Torá nos ordena “creced y multiplipicaos” para su continuidad, entonces la cadena de Am Israel nunca se cortará, pueden haber barreras, molestias y complicaciones pero jamás impedimentos absolutos y Amram era en ese momento el responsable de la continuidad del pueblo de Israel.
El decreto de Parhó estaba en duda pero lo que Amram iba a decretar no tendría vuelta atrás, le dijo Miriam. Amram volvió  a casarse con su esposa delante de todos para que siguieran su ejemplo y después vimos lo que pasó. De esta nueva unión de Amram con su esposa nació Moshe.
Para que no pudieran encontrarlo los hombres del Parhó, Miriam lo puso en un canasto sobre las aguas. Los astrólogos supieron que el salvador de Am Israel ya había nacido y había sido “arrojado” a las aguas por lo que el decreto se anuló.
El “salvador”  vivía pero eso los Jartumim (magos) no lo pudieron ver. 
Hoy en día no tenemos a Parho (b.h.) pero debemos tomar ciertos recaudos con el control de la natalidad.
Antes de consultar a un médico, debemos hablar con nuestro Rab. para aconsejarnos, exponerle nuestra situación y decidir lo mejor para la pareja.
Hashem tiene sus propias cuentas. Nosotros no podemos saber quienes serán nuestros descendientes. Tal vez en ese embarazo que no se dio, podría venir alguien que en el futuro sería muy importante para la vida judía.
Todo ser fue creado para una misión especial, hasta el más pequeño. ¿Quiénes somos para determinar quien nacerá y quién no?
Sepamos que todo lo que Hashem hace es para nuestro bien.
Agradecemos al bajur ieshiva Ishai Soriano el envio de la perasha de la semana..
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