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16 de Adar I, Iortzait del Rab. Dovber Baumgarten Z"L

El Rabino Dovber Baumgarten Z”L, fue el primer enviado del Rebe de Lubavitch en la Argentina.
En una ocasión, visitando a los shlujim de la ciudad de Miami en el año 1958, con toda confianza ingresó a la cocina, abrió la heladera y observó que sólo había una lata de sardinas abierta y algo de repollo. Luego abrió las alacenas y confirmó sus sospechas: ¡estaban vacías!. Se dirigió a la sala y se sentó frente a la señora del shliaj y le preguntó: “¿Desde cuándo la situación está así?”. La mujer no pudo contener las lágrimas y comenzó a llorar. Rab Baumgarten supo entonces que la familia estaba pasando por serios problemas económicos. Salió de la casa, se dirigió al supermercado y realizó una gran compra, aprovisionando a esta familia con todo lo necesario. Luego le dijo a la Shlujá: “No quiero enterarme que algo así vuelva suceder. Cuando notes que lo comprado se está terminando, y creas que estás en problemas para reabastecerte, comunícate con este teléfono y nos haremos cargo. El Rebe desea que sus emisarios vivan con amplitud y tranquilidad”.
En el año 1964 ya se instala en nuestro país casi definitivamente. Ese año hace traer Matzot y productos casher lepesaj desde el exterior. Lamentablemente se declaró una huelga en el puerto de Buenos Aires y no se permitía la entrada de los barcos. Pesaj ya estaba por comenzar y las matzot no podían ser descargadas. Después de muchos esfuerzos y milagros, el mediodía antes de Pesaj Rab Baumgarten y Rab Ekstein lograron que las matzot fueran descargadas y distribuidas entre la gente.
Ése mismo año, le ofrecen la dirección del orfanato que funcionaba dentro del Hogar de Ancianos de Burzaco. Su obra allí fue maravillosa. Entre las anécdotas más destacadas, se encuentra la de su esfuerzo para casherizar toda la cocina del lugar. Se encontró con grandes opositores que trataron de disuadirlo de lograr su cometido, entre ellos el intendente del lugar, que hacía todo lo posible para causarle problemas. Pero nada era un obstáculo para Rab Baumgarten. El cocinero, un gentil descendiente de italianos, lo apoyó y le dijo: “Veo que lo que usted quiere hacer es para el bien de todos. Si el proceso consiste en poner al rojo vivo todo, no hay inconveniente. La cocina temblará por un instante. Pero todo saldrá bien”. Y así fue.
Su sensibilidad le hizo notar que la comida, que debía ser abundante, ya que el gobierno ayudaba con alimentos a la institución, escaseaba. El Rabino no podía soportar que los ancianos y los niños fueran alimentados con tanta privación. Decidió investigar por su cuenta. Una noche se escondió en el depósito, junto a la llave de luz. A las 2 de la mañana oyó ruidos. Alguien entraba. Encendió las luces y encontró al conocido intendente del lugar y otros de los trabajadores. El intendente lo apuntó con un arma. Rab Baumgarten se abrió la camisa y le dijo: “Dispare si cree que es valiente”. El hombre bajó el revólver. Después de un corto período, el Rabino dejó el lugar. Pero no se fue solo. Se llevó con él a un importante grupo de jovencitos que crecieron en el camino de la Torá y hoy han formado importantes familias dentro de la comunidad judía.
Artículo publicado por el Rab. Shneor Mizrahi.
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