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Aprendiendo de Nuestros Antepasados: Yosef = Emuna

Para hablar de la Emuná de Yosef debemos aclarar primero la noción de Emuná. Emuná se traduce generalmente como "fe", y se entiende como "creer" en la existencia de D-s. La Emuná de Yosef, y la Emuná de un Yehudí, va mucho mas allá de ese tipo de "Fe". Emuná consiste en TENER presente a D-s, HACERLO presente en nuestras vidas.
Hay una diferencia fundamental entre Yosef y sus antepasados. HaShem habló, se comunicó de una manera directa, con Abraham, con Isaac y con Yaakob. Pero HaShem nunca habló "directamente" con Yosef. Por otro lado vemos que HaShem estaba muy cerca de Yosef. La Torá nos cuenta (Gen. 39:23) que gracias a la intervención Divina Yosef prosperó en todos sus emprendimientos .
¿Cómo logró Yosef que HaShem esté cerca de él, si HaShem no le hablaba directamente?
HaRambam, Maimónides, describe de una manera absolutamente sencilla pero muy profunda cuál es el secreto para que HaShem esté con nosotros. Dice "que HaShem estará tan cerca de nosotros como nosotros estemos de Él. Cuando pensamos en HaShem, Su Presencia, por decirlo de alguna manera, se sincroniza con nuestro pensamiento".
En todas las circunstancias que le tocó vivir, Yosef siempre tuvo a HaShem en su mente.
Yosef tuvo presente a HaShem cuando fue provocado por la esposa de Potifar (Gen. 39:9). Como explican nuestros Jajamim, en ese momento Yosef vio la imagen de su padre, que le recordaba que lo que podría pasar con la esposa de Potifar, no seria correcto a los ojos de HaShem.
En los peores momentos de su vida, cuando estuvo preso por un crimen que no cometió, y sin ninguna esperanza lógica de salir de allí, Yosef no abandonó a HaShem. Muchas personas posiblemente no hubieron persistido en su Emuná en tales circunstancias. ¿Por qué? Porque cuando alguien está muy mal, y especialmente cuando uno es víctima de una injusticia, puede pensar que HaShem lo abandonó, o que D-s no existe, lo alenu. Pero Yosef perseveró. Tuvo a HaShem presente y no dejó de pensar en Él y mencionarlo (40:8).
Cuando Yosef ve que llega su hora de éxito e interpreta efectivamente los sueños del Faraón, también menciona a haShem (Gen. 41:32) Cualquier otro individuo se hubiera jactado de poseer una gran sabiduría o superpoderes. Pero Yosef tuvo presente a HaShem y le atribuyó a Él la interpretación.
Y cuando Yosef finalmente triunfó, también siguió pensando en HaShem. Yosef tuvo presente y mencionó a HaShem cuando perdonó a sus hermanos (50:19,20).
Este es probablemente el logro más importante en la Emuná de una persona: tener presente a HaShem cuando uno es rico y está sano. Muchas personas fallan en el desafío de la riqueza y el bienestar. Se olvidan de HaShem porque sienten que ya no lo necesitan, lo alenu. Nuestros jajamim nos advirtieron sobre este fenómeno cuando nos dijeron que "el desafío de la riqueza (tener presente a HaShem cuando es rico) es más difícil que el desafío de la pobreza.
Ahora podemos entender mejor por qué la Torá dice que HaShem estaba con Yosef: HaShem estaba junto a Yosef porque Yosef tenía a HaShem en su mente en todo momento.
De Yosef aprendemos también que si alguna vez sentimos que HaShem está lejos de nosotros es porque seguramente nosotros nos hemos alejado de Él.
Extraído de Halajá of the Day, Rab. Yosef Bittón, Comunidad Ohel David Ushlomo.
 




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