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¿Sabías que . . . ?

A veces tenemos preguntas y cuando encontramos a nuestro Rab ó a alguien que nos las puede contestar, simplemente se van de nuestra mente.
Esto es algo que me llamó la atención desde que hice teshubá pero nunca consulté hasta que lo encontré en un Birkón.
En el rezo de Havdalá nos miramos las uñas. ¿Por qué?
Cuando Hashem creó a Adam, todo su cuerpo estaba cubierto con uñas protectoras. Después que cometió el pecado de comer del Árbol del Conocimiento, la cobertura de uñas le fue quitada de su cuerpo y quedó sólo en las puntas de los dedos.
Realmente Adam pecó en viernes, pero en honor del santo Shabat no fue castigado sino después de él. Desde el viernes a  la mañana hasta Motzae Shabat, había luz. Cuando repentinamente oscureció, Adam tomó dos piedras, las golpeó una con otra, produjo fuego, y recitó la bendición boré meorei haesh. Entonces vio que sólo le quedaban uñas en la punta de los dedos. Como un recuerdo de esto, durante Havdalá, que marca el final de Shabat y el comienzo de la semana, miramos las uñas de nuestros dedos.
Puesto que el pecado de Adam y el subsecuente castigo de quedarse con uñas sólo en las puntas de los dedos fue causado por la mujer, es costumbre de muchas mujeres de no mirar las uñas de los dedos cuando recitan la berajá de boré meorei haesh.
Algunos también tienen la costumbre de abrir luego la mano y mirar la parte de atrás de las uñas (Shulján Aruj Harav 298:6).
La razón de cerrar primero la mano y luego abrirla es para decir que hasta ahora las manos estaban, como quien dice, atadas e imposibilitadas de hacer cualquier trabajo debido a las restricciones del Shabat. Ahora que este finalizó, las manos son “liberadas” y les está permitido trabajar.
Puede ser que muchos sepan esto. A mí me despejó una gran duda.
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